Creo que en este siendo mi blog tengo la plena libertad de habar de lo que me de la gana, cuando me de la gana, como me de la gana. Y después de la frase amenazante para darme ánimos prosigo…

Yo no creo en el amor, en ese de pareja, como en las películas o en las novelas románticas. Al menos estoy segura que de eso a mi no me pasa, me he enamorado si, he amado también, pero no creo en el amor idealizado, ni en el romanticismo, ni en las palabras bonitas, ni las cosquillas en el estomago.

Es todo pura ilusión, y no digo que hay quienes encuentran su “media naranja” y son felices por siempre, y de verdad que me alegro mucho cuando eso le sucede a alguien cercano a mi porque el hecho de que las personas de mi entorno estén feliz sea la causa que sea me hace enormemente feliz. La sonrisa de un amigo no tiene precio.

Por cierto, “media naranja”… el pensar que hay una mitad de mi por allí sinceramente mas que deprimirme me molesta, ¿por qué carrizo? y ¿es que acaso yo nací incompleta y mi otro yo lo soltaron por allí quien carajo sabrá donde?… ¿y si alguna otra se lo encuentra?… Nonononononono, me niego a pensar que no soy un individuo sino que resulta que soy la mitad de un cítrico :-/.

Amor, curiosa palabra de cuatro letras que a muchos los hace (y me hizo) perder la cabeza. Hoy en día no creo que exista un hombre ideal, tampoco estoy esperando a que llegue, ni mucho menos lo busco.
Desde siempre mis metas fueron otras (y lo siguen siendo), mis planes a futuro nunca han involucrado a alguien más, creo que siempre me he visto sola contra el mundo. Quizás una visión egoísta del asunto, quizás los patrones aprendidos, quizás por ser hija de padres separados no precisamente creo en el matrimonio o en la pareja como “institución” o algo significativo.

Creo que también tiene mucho que ver con lo que llamo “El juego del ego”, varones y hembras somos educados a comportarnos de X manera, a actuar de una forma y reaccionar de otra. Justo como en el reino animal, primero estudiamos, conseguimos un trabajo y luego nos casamos y nos “establecemos” porque “ya es hora”. El juego del ego no es mas que el cortejo entre hombres y mujeres, ellos detrás de ellas y ellas haciéndose (y haciéndonos) las difíciles porque ninguna quiere pasarse de atrevida ni quedar como una chica fácil (como las manzanas bajas del árbol).
¿Pero hasta que punto es o no efectivo el juego del ego?, ¿cuál es la meta?, ¿a dónde los lleva?… ¿al noviazgo? ¿al “establecerse” como pareja? ¿al matrimonio?… y ¿de no ser así?, hacemos de tripas corazón y comenzamos all over again.

Un tema curioso que alguna vez hable con una persona que prefiero mantener en el anonimato… la infidelidad. Es un tema que me cuesta digerir, pero es algo que sucede todos los días, a toda hora. Mi gran dilema surge cuando hay mujeres y hombres que son capaces de soportar una (y a veces mas de una) infidelidad por “amor”. Opino que si es una relación abierta (cosa que para muchos funciona) pues no tiene porque ser algo malo, los límites de las parejas es asunto de ellos dos, pero hay algunos otros que sinceramente me dan pena ajena, y no pena de vergüenza sino de tristeza. ¿Por qué algunos se conforman, se resignan?. ¿Por qué algunos le tienen tanto miedo a estar solos, a la soledad?. ¿Por qué algunos se sienten tan miserables en su situación de pareja pero son incapaces de hacer algo por cambiarlo?.

Para algunos la felicidad está en encontrar el amor, para mi… pues prefiero ser feliz conmigo misma que dejar algo tan importante como mi felicidad en manos de alguien mas.

Quizás yo soy la extraña, quizás defiendo mucho mi soledad, mi espacio, mi tiempo. No soy de abrirme fácilmente, ni de darme fácilmente. A pesar de lo rosa, intento siempre ser 0% vulnerabilidad, curioso… pero totalmente cierto.

Lo dicho, hoy no creo en el amor, tampoco tengo ganas de creer en el. Aquellos que lo tienen creo que deben disfrutarlo como se hace con las cosas divinas de la vida. Pero en mi caso, paso y gano con el tema.

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