Era una rebelde, a veces con causa y algunas otras lo era porque se había acostumbrado.

Desde siempre se repetía a si misma lo importante que era esperar a cumplir sus 18, la mayoría de edad. Sentía que cuando llegara el momento se destaparían muchos oídos y sería escuchada, que las cosas cambiarían y que se abrirían las puertas a uno de sus mas grandes deseos… su libertad.

Los años pasaban y no se cansaba de repetirse a si misma que cada vez faltaba menos… hasta que un día llego, era su cumpleaños número 18.
Nadie llamó, no hubo planes de nada especial… fue un día vulgar como cualquier otro y eso golpeo su ego, pero mas que su ego golpeo su alma al romper las ilusiones que por ese día tenía.

Mucho tiempo pasó y comprendió tantas cosas desde ese momento, cuando se vio completamente sola y se sintió vacía se dio cuenta de que lo tenia todo porque se tenia a si misma. Y el silencio y la soledad apaciguaron su rebeldía y sus ganas de escapar y salir corriendo. Ya no tenia razones para huir pero estaba llena de nuevas metas y objetivos.

En una semana serán 3 años de aquella fecha, y aunque ya no hay altas expectativas hay un montón de planes y entre ellos el mas importante es poder reconocer el reflejo de la persona que mira a los ojos cada vez que se ve en el espejo.

Anuncios