¿Recuerdas cuando te sentías tranquila?, ¿cuando todo estaba claro, cuando estabas de pie y caminando con seguridad?.
Hoy en día todos esos recuerdos y en especial los sentimientos parecen muy lejanos, como la melancolía de algo que verdaderamente no existió. Como si lo hubiese vivido pero en un sueño, que nada de aquello fue real.

Un día tomas una decisión y escoges un camino, uno divertido y quizás peligroso, pero la adrenalina de hacer algo distinto y desconocido podía mas que el miedo a la incertidumbre. Decisiones con consecuencias, nunca entenderé si fueron del todo buenas o malas pero fueron mías y por eso las valoro… pero las consecuencias tuvieron su peso.
Entre las consecuencias decides abrir una puerta que ya estaba cerrada, o así lo creías, pero decides abrirla porque la puerta a aquella habitación siempre fue un lugar seguro. Y ahora el camino que parecía tan claro al principio decide transformarse en una “Y”.
Debes tomar una decisión.
Y no fue fácil, al principio no lo fue, porque a pesar de lo seguro de aquella habitación, no era un lugar estable… ¿contradictorio?, mucho, lo se, lo supe en aquel momento y aún así decidí volver a ella.
Fui feliz, era feliz en mi nube, en mi habitación inestable, incluso cuando el cielo era gris y llovía… yo era feliz.
Por cuestiones de la vida, porque es cruel la HDP, debía continuar y olvidar aquella habitación. Ya no había espacio allí para mi, la situación se volvió hostil y debía salir de allí como fuera.
Han pasado demasiadas cosas, muchos altibajos y diferentes experiencias. Hoy el camino que un día me pareció tan claro ya no lo es, yo había tomado la decisión de no tomarlo, pero el camino sigue allí… es como si nada le hubiese ocurrido, como si estuviera esperando por mi.
También como es de costumbre cuando una puerta se cierra se abren otras miles, y en mi caso no fue la excepción, pero… ¿y si no quiero abrir ninguna puerta?, ¿si me da miedo lo que hay aun no sabiendo que hay detrás?, ¿y si me quiero quedar “afuera”?. Ya no me siento con ganas de explorar nuevas cosas, no tengo fuerzas ni ánimos.
Me quiero quedar afuera. Después de todo desde aquí desde el “vacío”, no hay limites que me detengan.
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