Me he vuelto demasiado sensibles a ciertas escenas, sentimientos que no puedo controlar y cuando vuelvo a estar consciente tengo el rostro bañado en lágrimas.
Hace pocos días volvía de la universidad y se me ocurrió comprar chucherías en el puesto de siempre, mientras pedía un ponquecito se bajo un señor de su carro y pidió chicles de menta, a lo lejos se escucho una voz de niña diciendo “papi que sean rosados”, el padre en plan súper consentidor la miro y le pregunto si eran de menta o rosados… la ví, me vi en ella hace algunos años y le dije que seguro eran rosa. 
Tome mi ponquecito y de allí a la casa no podía dejar de llorar, no puedo controlar esas eternas ganas de llorar cuando se trata de una escena padre/hija.
Hoy, un tonto capítulo de Los Simpsons, Lisa y Homero caminando…
Y yo… vengo a escribirlo aquí para que pese menos y no duela tanto.
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