Me desperté y estaba durmiendo desnuda, me extraño porque sólo cuando hay demasiado calor duermo de esa manera, vi mi celular y eran las 5 de la mañana pero al tener tantas cosas que hacer preferí no seguir durmiendo.
Camine hasta mi baño pero el camino fue diferente, no era mi casa, pero si era mi cama cuando me había despertado.
Me metí a la ducha y estuve intentando meterme debajo de la misma, pero el agua estaba demasiado fría, odio el agua fría. Cuando mire mi vientre vi algo que no tenía, era un tatuaje, era hermoso pero jamás me he hecho uno… ¿cómo podía tener ahora un tatuaje?… ¡entre en pánico!
Cogí la esponja y mi exfoliante con los granitos más gruesos, el más abrasivo e intentaba quitarmelo… ¡era un tatuaje! ¿cómo ibas a quitartelo? ¡era REAL!.
Seguía en pánico, intentaba recordar lo que había hecho el día anterior pero nada venía a mi mente, me sentí atrapada y con mucho miedo porque hasta donde sabía los tatuajes causan dolor y yo no tenía recuerdos de dolor.
Entonces desperté… estaba en mi cama y tenía mi pijama, me fui corriendo y me paré frente al espejo para ver si tenía algo, mi vientre estaba igual que siempre y yo había estado soñando.
Siempre he querido hacerme varios tatuajes, con el que había soñado no era feo pero saber que no podría quitármelo nunca en la vida me hizo sentir atrapada, sin salida… ¿de verdad querría llevar algo en mi cuerpo por el resto de mis días?
Y por mi pesadilla nunca más quise tener un tatuaje.
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