– ¿Por qué tienes tanto miedo?
– ¿En serio me estás haciendo esa pregunta?. Tú mejor que yo sabes la respuesta
– ¿Acaso piensas tener miedo toda la vida?, mejor dicho ¿dejarás que el miedo te paralice siempre?
– No lo se
– No quiero que respondas eso
– ¿Entonces?
– Sería bueno comenzar a vencer esos miedos
– ¿Cómo?
– Comienza por no detenerte, comienza por hacer lo que quieres hacer, y aunque el miedo esté allí, ¡no dejes que te paralice!
– ¿Eso es posible?
– Si no lo intentas no lo sabrás nunca
– Sigo teniendo miedo
– Sigues paralizada
– ¿Qué hago?
– Camina, grita, llora, rie… haz lo que creas que es necesario. Siempre dices que hay que seguir los impulsos que te recorren el cuerpo, ¿por qué no sigues los tuyos?
– Por miedo
– ¿No estás cansada de tener miedo?
– Lo estoy
– Comienza a combatirlo, no dejes que se apodere de ti
– Lo intentaré
– Aquí estaré para ayudarte

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