Tonto el que presta un libro… más tonto el que lo devuelve.

He crecido con esa frase, desde niña me han criado sabiendo que los libros no son algo para prestarse, un excelente regalo pero no algo que se preste.
En mi nuevo universidad (ya tengo un año allí así que de nueva… nada), debo confesar que no tengo amigos, conozco un par de personas con las que hice muy buenas migas pero que ya no veo casi porque no tengo clases con ninguno de ellos. También debo confesar que no he hecho ningún esfuerzo por hacer amigos, o un grupo de trabajo… nada.
En una de mis clases se me presento la oportunidad de cambiar esta situación, y yo… yo soy de aprovechar las oportunidades y más si estas están ligadas a mis habilidades sociales jeje :].
Esta chama me pregunto si había ido a la clase anterior, ella siempre llega un poco tarde (como yo) y me hizo una pregunta de vuelta, de una información que necesitaba y que yo tenía. Decidí quitarle el pin y ofrecerle mi ayuda con cualquier cosa de la materia que necesitara y que podíamos ayudarnos mutuamente para que no se hiciera tan pesado el material.
Hicimos click, no hablamos mucho pero hace poco me pregunto si había visto la película “Eat, Pray, Love” porque ella había leído el libro.
Me puso una sonrisa en el rostro cuando me ofreció su libro, que era muy bueno y no tenía ningún inconveniente en prestármelo.
Quizás es hora de cambiar las cosas, de dejar de ser tan cerrada y abrirme a la idea del cambio, que estoy en una nueva universidad y de que no hay nada de malo en hacer nuevos amigos allí y que no debo pre-juzgarlos a todos sin razón.
Hoy seré más tonta, porque leeré el libro y pienso devolvérselo. Ella todavía no lo sabe, pero en mi siempre tendrá una amiga :].
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