Permiteme decepcionarme, una vez más.
No me gusta juzgar las acciones de otros; pueden sorprenderme de primera mano pero intento (en la medida de lo posible) de no reaccionar de manera inmediata porque todo ocurre por un proceso y muchas veces solo vemos  el producto.
No es en plan víctima (¡Dios me libre!) pero JURO que no merezco esto.
Ni las miradas impertinentes, ni los comentarios a mis espaldas, ni tu cara de horror al verme. Lo siento, pero no pienso soportarlo.
De hecho, no lo siento, me da pena haber pensado que serías capaz de respetarme, me da pena haberme equivocado tanto contigo.
No tengo por que dar explicaciones sobre como me visto, sobre lo que hago o dejo de hacer, ¿por qué tendría que hacerlo?. ¿Por qué se creen tan importantes?, o mejor ¿por qué no buscar un oficio que los ocupe?.
Permiteme decepcionarme y asquearme desde lo más profundo de mi ser.
Humanidad, lamentablemente, no dejarás de sorprenderme de MUY mala manera.
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