{Rescatado de “Borradores” – 10 abril de 2010}
… y muy probablemente nunca lo haré.
Antes de que continúes leyendo esto debo hacerte una advertencia: este blog que lees es mi blog personal, así que lo uso para desahogarme y decir cosas desde el mas subjetivo punto de vista (obvio, es personal), pero sin ser repetitiva lo que quiero decir es que bajo ningún concepto le quiero faltar el respeto a nadie ni mucho menos. Todo lo aquí dicho son mis ideas y mi desahogo.
Hace algún tiempo una Gurú del maquillaje en youtube me comentó sobre un concurso hecho por otra venezolana, que podría participar ya que obviamente yo también lo era y que era sumamente fácil participar. Le respondí que me alegraba saber que habían mas venezolanas en el mundo de youtube e inmediatamente me fui a ver las reglas del concurso. Sumamente fácil pero me dejó pensando y decidí no participar.
Digo todo esto porque quizás una situación tan aislada como lo es un concurso de maquillaje no tiene que ver con lo que quiero hablar pero mi problema fue que en el concurso debía hablar de mi país.
Yo no supe que decir de mi país, creo que de un tiempo para acá dejé de saber venderlo, pero mi mayor problema es la gente de mi país. Cuando vi el video de la gurú que me había invitado me encantó porque hablaba con tanto cariño sobre su tierra y yo desde el fondo de mi corazón quería verlo de esa manera pero no me nacía.
La situación política me atrevo a decir que es quizás sólo la punta del iceberg, que el verdadero problema va mucho más allá de un Presidente y un gabinete de gobierno. Hace más de un año hice un video, donde hable sobre eso, mi opinión y digo con tristeza que si antes pensaba de esa manera ahora el día a día y salir a la calle me ha demostrado que todo está mucho peor.
Somos una nación pobre, que nada tiene que ver con el dinero o con lo material, sino con el autoestima como pueblo y no sé de quien es la culpa si de un gobierno o de otro pero todos y cada uno de nosotros tenemos algo de responsabilidad en ello.
Hoy por ejemplo fue el gran clásico de la Liga española de futbol, Barça vs. Madrid y yo no dejo de sorprenderme al ver la gran euforia de ambas fanaticadas, y lo entiendo porque yo hace años era una GRAN fanática del futbol y no me perdía ni un sólo partido. Y aprovecho para salir del closet como Ricky Martín, soy de corazón merengue (que nunca lo había dicho antes).
Mi incomodidad comienza cuando comparo eso con los juegos de la Vinotinto, y para quien no lo sepa es como le solemos llamar a la selección nacional. La gente no se emociona, si acaso ve los partidos y lo más triste es que por lo general siempre hay un sentimiento de “vamos a perder” en el ambiente acompañado del “como siempre”.
Debo confesar que mucho me moleste con un gran amigo hablando sobre el tema pero me dijo una verdad que me dejó pensando y me hizo venir corriendo a la computadora para poder escribir… “es que la selección no la siento mía”. Esto junto con comentarios de “no tenemos sentido de pertenencia” en el twitter me llevan a sacar algunas conclusiones y a plantearme un montón de preguntas.
¿En Venezuela no tenemos sentido de pertenencia?, es irónico porque muchas veces al momento de ir manejando solemos decir que el de “aquella camioneta/carro va manejando como si la carretera fuera de él/ella”. Pero bromas estúpidas para después, vuelvo a mi duda… ¿no tenemos sentido de pertenencia?.
De ser así encuentro lógico quizás cuando algunas personas arrojan basura en la calle, lo cual es una falta de respeto, principalmente para ellos; pero ya que la calle no es de ellos, no lo cuidan y no les importa.
Entonces la música no nos pertenece, ni la selección de futbol, ni la televisión, ni el cine, ni las calles, ni el espacio público inexistente, ni el himno nacional, ni la moneda… y creanme que puedo seguir…
De este modo me planteo otra pregunta, ¿en qué fallamos?, ¿cuál fue el error?, porque asumo que HAY un problema, o mejor dicho, muchos problemas pero para solucionarlos habría que ir a la raíz del mismo… ¿pero cuál es esa?.
¿Habría que comenzar por los colegios?, me atrevo a sugerir que lo primero sería la educación en el hogar pero entonces habría que tomar en cuanta la realidad de los hogares venezolanos primero.
 Creo que este post puedo plantearmelo en una serie porque sino quedaría demasiado largo y para testamentos… que nos dejen una herencia mejor.
Ahora, ¿hay solución?, ¿hay forma de que un país recupere su autoestima?… porque yo honestamente no creo en los venezolanos.
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