Pocas cosas me habían dolido tanto en la vida como nuestra despedida.
Hoy vi una película que era una deuda pendiente que tenía conmigo misma, The Eternal Sunshine of the Spotless Mind, si no la has visto ni leas este post porque seguramente está lleno de spoilers.
Me pregunté a mi misma ¿si pudiera borrarte de mi memoria… lo haría?. Es tentadora la idea, el poder desaparecer por completo tu personaje, que jamás hayas existido y es entonces cuando recuerdas que como en todo, hay cosas buenas y malas.
Jamás tendré la oportunidad de decírtelo pero me enseñaste tantas cosas, conocí tantas cosas, me sentí tan llena y tan completa, tan en mi lugar… Me da miedo ser incapaz de volver a sentirme así. Cuando se tiene tanta complicidad con una persona es difícil imaginarse sin ella pero creo que en realidad nos enamoramos y nos aferramos a esa hermosa idea de la felicidad porque en ese momento el éxtasis parece ser infinito.
Señor, usted me enseñó a amar y a mandar a la mierda los límites porque mientras hubiese un “te amo” el mundo entero podía desaparecer si le daba la gana porque no había nada que me importara más en la vida que el nosotros y el ahora, cada instante y cada segundo.
¡Que peliculón!, todos deberían verla y sentirse como yo ahora, no importa que tan miserable haya sido la despedida, tengo una historia para contar y jamás me sentí tan viva como cuando sucedía.
Anuncios