… Es posible que muera sola y llena de gatos…

En algún momento en mi solitaria soledad en el 2011 decidí que en el 2012 me quería deshacer de ella. Quiero conocer a alguien, que compartamos algunos gustos similares, que me de por sonreír de solo pensar en él y el tipo de tonterías lindas y cursis que uno hace cuando se enamora. Quiero que haya un él en mi vida.

Entonces finalizando el 2011 conocí a alguien, me llamó mucho la atención hasta que en la conversación se coló la palabra novia y quedó descartado. Otro más que se fue a la lista de mis Crushes. No pasa nada, a la primera no iba a ser ¿cierto?… ¡cierto!.

Un día salgo de la universidad y pienso que debería pasar por Farmatodo, recorro sus pasillos, como siempre el del maquillaje va primero y me voy a hacer la absurda cola de la caja para pagar. Pasa la señora que iba antes de mi y allí estaba: “mi chico Farmatodo”, tengo un crush en él desde el 2010 o quizás antes, se que la primera vez que cruzamos algunas palabras fue porque venía de una clase de francés y a él se le ocurrió la brillante pregunta: ¿te gusta leer?… ¿Cómo no me iba a gustar con semejante manera de romper el hielo?…
Hablamos poco, pero en el ambiente estaba ese exquisito aroma a flirteo, fui lenta, muy lenta porque sigo sin saber como se llama y porque no fui tan astuta como para darle mi número. Volví al otro día con Gaby, el finde estaba por irse a USA así que debía ver a mi crush… lo vimos de lejos pero no me atreví a saludarlo al verlo ocupado.
He vuelto un par de veces y ninguna he tenido suerte, he vuelto con la intención de darle mi número por sacarme la espinita, porque quiero saber que sucede, porque aunque no ocurra nada me gustaría conocerlo.

Y aquí estoy, pensando que el destino es imbécil conmigo y me hace verlo para después desaparecerlo… Me aterra pensar que quizás la soledad me esté haciendo ver cosas donde no las hay pero lo que realmente me bajonea es que puede que exista la posibilidad de que no haya nadie que quiera sostener mi mano…

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